La educación de padres es una necesidad


Cuando somos padres por primera vez creemos que esta experiencia va a ser maravillosa y que vamos a poder manejar todo perfectamente, creemos saberlo todo y nos vemos como los mejores padres del mundo.

Al pasar los días, los meses  y años nos empezamos a dar cuenta que la tarea de ser padres no es tan sencilla como pensábamos, y vemos la necesidad de aprender ciertas cosas sobre los niños.

Yo tengo 4 niños  y te puedo asegurar que todos son diferentes y que la manera de tratarlos tampoco es igual. Realmente necesitamos una educación de padres, que nos ayude en esta aventura tan emocionante y por momentos tan frustrante.

La educación para padres debe comenzar por el conocimiento de la personalidad o temperamento de nuestro hijo. Eso es fundamental a la hora de educar.

Nunca te preguntaste… ¿Por qué tu niño que es tan inquieto, no se puede quedar tranquilo un segundo como otros niños? o ¿Por qué tu hijo vive haciendo berrinches y no es tan manejable como su amiguito?

La respuesta está en que los niños tienen diferentes personalidades o temperamentos y reaccionan a nuestras palabras o trato de diferentes formas.

A un niño le dices ”quedate quieto” y lo hará sin ningún problema, mientras que a otro se lo puedes decir 20 veces y no lo hará.

A un niño le dices “deja de hablar” y lo hará rápidamente, mientras que a otro no lo podrás callas nunca.

Esas actitudes diferentes en tus niños son por su formación genética, que nunca podrás cambiar, pero la forma en que lo trates, según su personalidad, será la clave para desarrollar una crianza correcta sin cometer errores.

Te lo explico de esta manera:

La mamá de Nicolás de 10 años, Bety, no lograba hacer que el niño subiera sus calificaciones escolares y que cumpliera con sus responsabilidades en el hogar. Como consecuencia le gritaba, lo criticaba y lo obligaba a fuerza de amenazas, a que hiciera lo que tenía que hacer. La madre se sentía muy frustrada, impotente y cada vez tenía más estrés. El niño por su parte, cada vez le iba peor en la escuela, ya que no prestaba atención y ni siquiera copiaba las tareas. En su casa empezó a insultar a su madre y vivían constantes enfrentamientos.

Un día su madre encontró un programa de educación para padres, donde le explicaban sobre las diferentes personalidades de los niños. Descubrió las necesidades emocionales de su hijo, su debilidades, sus deseos y sus virtudes.

Empezó a tratar a su hijo de diferente forma, porque ya conocía su interior. La personalidad de Nicolás, se deprime con la desaprobación, con las presiones y con los gritos. Su personalidad es de poca energía física y lo único que lo motiva son las palabras amables, el aliento y la ayuda. Bety descubrió que su hijo era flemático.

Ella cambió su actitud, ya no le gritaba más, no lo presionaba ni obligaba y tampoco lo criticaba, sino que lo aceptó totalmente.

Las consecuencias fueron que Nicolás subió las notas, cumplía con sus obligaciones y aún más, ayudaba a su madre en las tareas hogareñas.

¿Que cambió en Nicolás?, Nada. Lo que cambió fue la actitud de su madre en el trato con él, porque descubrió a través se de su personalidad, lo que a su hijo le hacia mal y le hacía bien.

Los niños que tienen la personalidad Flemática, son los más sensibles frente a las presiones y responsabilidades y con ese trato reaccionan contrariamente a lo que como padres buscamos en ellos.

Si eres padre, y eres un padre que quiere tratar de la forma correcta a su hijo, lo primero que tienes que hacer es:

Conocer Su Personalidad.
Tratarlo según lo que aprendas de ella.
De esa forma verás grandes resultados. El que tiene que cambiar no es tu hijo, es el trato que le das. Empieza por ahí y verás.

Déjame tu comentario, problema o frustración que con gusto te contestaré personalmente.

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